martes, 6 de enero de 2015

NO SE EN QUE MOMENTO ENGORDÉ Y LLEGUÉ A ESTOS 52, 7. 
Lo unico que se es que no paro de llorar. No paro de sentirme una gorda asquerosa. 
Llegué a pensar que prefiero morir antes que pesar lo que peso en este momento. ME DOY ASCO. 
PROMETO, JURO POR MI PROPIA VIDA (Qué irónica) que voy a volver a bajar de peso tan rápido como lo logré siempre. 








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